Despacio

despacioA veces, hay que sacar un lunes para poner todo en slow-motion.

Caminar despacio,

escuchar música suave.

Crear nubes blancas en un cielo azul y despejado.

Leer despacio,

trabajar despacio,

comer despacio.

Tomarse una Coca-Cola despacio, ¿qué importa que al final sea más agua que gaseosa?

Hacer el amor despacio,

no pensar mucho.

Hablar despacio,

escribir más despacio aún,

llenar espacios.

 

Vivimos de pantalla en pantalla,

piénsenlo.

Salir de una oficina, horas y horas frente a un ordenador,

textos y más textos desde el celular de camino a casa,

descargar un libro en una tableta,

leer dos capítulos,

ver una película,

dos episodios de una serie,

escribir en un blog.

Ir a la cama, hablar por Skype.

Dormir… despertar… repetir…

 

Cae bien cerrar Twitter por un día;

ese flujo vertiginoso de información, enlaces, fotos y palabras que poco importan,

tan poco como este escrito,

quizás…

 

El punto es ir despacio porque vamos lejos.

Disfrutar el viaje, aunque sea un día a la semana.

Nadie nos espera. Ni la vida ni el tiempo.

Bueno, la muerte nos espera… ¿Preferiremos ir tan rápido hacia ella?

 

Vivimos tan deprisa que confundimos el silencio con la brisa de la ciudad.

 

No temamos a ir despacio, temamos a no avanzar.

¿Qué te dicen mis ojos?

En el umbral de la noche dos faroles apagados;
del color del café de la mañana,
del color del refresco de la tarde.

Tu mirada que se posa sobre ellos,
como ave que regresa a su nido.
¿Qué te dicen mis ojos?
Dime, ¿qué te dicen esos faroles?

¿Acaso dicen que estoy dañado?
¿Acaso muestran que soy feliz?
¿Hacen honor a mis vivencias?
¿U honor hacen a mis experiencias?

Silencio, estoy pensando…
Ahora no sé si quiero saber.
Pero no apartes tu mirada,
puede que esos faroles se vuelvan a encender.

Black Hole and Revelations.

black_hole_wallpaper_by_liquidopera-d3ge9cyQue difícil es tener que levantarse cada día y andar por las calles con una sonrisa en los labios pero con los ojos inexpresivos y vacíos.

Vestirse bien, arreglarse el cabello, velar por la higiene y la salud física mientras que dentro se tiene un agujero negro… Un agujero negro hambriento y sediento y cuyo único alimento eres tú mismo.

Que difícil es tener que luchar a cada instante (sin borrar la sonrisa del rostro y siempre con un “estoy bien, gracias” en la punta de la lengua) a sabiendas de que tu propio interior te está dejando sin vida y, que en el exterior, nadie cree en ti y que nadie reconoce tus esfuerzos, incluso dudando de la existencia de estos.

Y ese agujero negro; siempre activo, siempre ingiriendo… Y caer y perderse dentro, día tras día, noche tras noche hasta que finalmente PUFF, desapareces y no queda más que un cuerpo vacío, una sombra, un fantasma… un cuerpo frío, vivo entre comillas, en movimiento constante sin un rumbo fijo, sin nada en la cabeza, sin sentimientos, sin nada en el interior.

Perderse entre las páginas de un libro o en la pantalla de un celular, televisor u ordenador para no pensar… meras distracciones para olvidar que se es un fracaso, que se nació cuando no se debió de nacer, que se vivió cuando no se debió vivir.

Monotonía que se extiende como un himen que no quiere ceder, esperanzas que se desvanecen como humo de cigarrillo, una fe tan débil como un ave que recién nació.

Víctima de la era, de la circunstancia, de la política, de la economía…
Preso sin cometer delito, sentenciado a la incertidumbre, cadena perpetua de pensamientos negativos.

Alguien dijo que vivimos en un mundo donde tus amigos te desean lo mejor siempre y cuando no seas mejor que ellos… y estoy de acuerdo.
Nadie está para ti, mientras que uno siempre dice ‘presente’ de inmediato cuando llaman su nombre; implorando que lo escuchen, llorando por un consejo, mendigando un favor… ¿y para ti, quién está cuando lo necesitas? Todos están ocupados jugando al ‘soy el rey de mi pequeña vida’, nadie tiene tiempo para ti, no eres parte de su castillo… no, al menos que te necesiten, por supuesto.

Personas entran y salen de tu vida como si fueras un centro comercial, muchas se quedan un rato y consumen, otras solo dejan pasar el tiempo. Unas personas te hacen creer que te aman y son las primeras que se van cuando las cosas se ponen amargas. Y, si luchas por mantenerlas contigo, sacan algún utensilio y te hacen daño en su intento de fuga. Y uno tener que depender de las decisiones de los demás, sin voz ni voto… ah, verdad; uno no existe más que para uno mismo… y ni eso.

Y es que al final, cuando acaba la vida (si es que se puede llamar así) terminas enterrado en un hoyo cavado en la tierra, cuando muchos, realmente, andan caminando -vivos- ya dentro de ese mismo hoyo.

Triste pero cierto…

“Beber del Sol”

Besarte en la distancia, sin tan siquiera tocarte,
preferir beber del sol antes que olvidarte.
No saber hacer nada más que contar los días
para que de mis brazos vuelvas a colgarte.

¿Esperarte con los brazos abiertos,
o con los ojos cerrados por tu belleza radiante?
Izar banderas, iniciar mil guerras
por este amor que llevo como un estandarte.

Siempre tuyo en las buenas y en las malas,
siempre mía en las malas y en las buenas.
Y es que solo una cosa pido,
y es que este amor nunca fallezca.

De Besos y Chocolates…

 

Si los verdaderos besos pudieran envolverse así como esos chocolatitos de envoltura plateada, estuvieras ahora sentada frente a una gran caja llena de ellos.

Estuvieras destapando besos y comiendo de ellos lentamente, despacio y sin prisas… uno a uno.

Pero, no tienes miedo de que acaben, ¿sabes porqué? Porque ya envié otra caja y está de camino… Esa caja es mucho más grande y con besos mejor guardados.

Ya es tiempo de que vaya acabando de escribir, pues es hora de empezar a envolver otros besos, otros que te enviaré seguido acabe.

Y así será hasta que decidas volver…

El Sol Se Une Con El Mar…

Quizás no tenga licencia para medicar,
quizás no tienes la paciencia requerida para tratar con ciertos trastornos.
Quizás no sabemos dibujar un plano,
hacer una maqueta.
Quizás no conocemos alguna que otra fórmula matemática…

Pero sí hay cosas sencillas de las que sabemos:

El Sol

El Mar

… y es que solo basta observar el trayecto del sol,
como sale por el este, o como se pone sobre el oeste.
Silueta encendida que se recorta sobre el horizonte,
desaparece cediendo su lugar a la oscuridad.

… y bien es cierto,
nos separa un gran océano.

¿Pero acaso estamos tú y yo más lejos que el sol del mar?

… el sol parece siempre tocar el agua,
 mejor aún, deja un rastro anaranjado sobre ella.

¿Porqué no puedo ser yo el sol… y tú el mar? 
O viceversa.

Tocarnos en la distancia.
Descansar el uno sobre el otro.
Piénsalo…

“Prólogo al Amor”

 

Todo empezó con una mirada,
a esto le siguió una sonrisa,
luego, un saludo y nuestras fragancias.
Palabras sueltas y el lindo recuerdo de una primera vez.

Luego llegan las ganas de contactarte,
intercambio de números y noches de chat.
Noches que se convierten en madrugadas inesperadas,
días que se vuelven ilusiones de volverte a ver.

Planes y más planes.
Algo concreto al fin.

Se repite todo lo anterior…
Y se añade un abrazo.
Y se añaden las ganas.
Ganas de que el momento no acabe jamás,
y cuando lo hace, ganas de repetir la experiencia.

Pasa el tiempo y te Quiero.
Pasa más tiempo y te Extraño.
Pasa mucho más tiempo y te Amo.
…y, por supuesto, te vuelves todo de mi.

Luego de todo esto, me atrevo y te pego un beso.

…y apenas éste es el prólogo.