Obsession es un filme de horror y suspenso dirigido un YouTuber de 27 años: Curry Barker. La película se estrenó en el Festival de Toronto en 2015 y luego a nivel global a partir del 15 de mayo 2026. Contó con un presupuesto de unos 750,000 dólares y, en sus primeros días de estreno, superó los 20 millones. Cuenta con las actuaciones de Michael Johnston, Inde Navarrette, Cooper Tomlinson y Megan Lawless.
A decir verdad, empecé a ver ads y trailers en las redes sociales y recuerdo haber pensado: «otra película de terror barata».
Sí, pero no.
En Obsession, seguimos a Bear, un joven que suspira en secreto por Nikki, amiga y compañera de trabajo. Convencido de que sus sentimientos no son correspondidos y que probablemente nunca lo serán, Bear recurre a un misterioso juguete —One Wish Willow— para pedir que ella lo ame «más que a nadie en este mundo». Como se podrán imaginar, es el tipo de deseo que, si se cumple, puede producir resultados problemáticos.
El resto es historia.
Lo que en el trailer parece un thriller sobrenatural genérico resulta ser algo con mucho más que decir. La película es, en el fondo, una historia sobre el consentimiento y las consecuencias de tomar lo que uno quiere sin considerar a la otra persona. Bear no es un villano de caricatura, es ese tipo que todos conocemos; el que se convence de que su timidez es encantadora cuando, en realidad, es una forma de evadir la responsabilidad de ser honesto. Bear es el tipo de persona que carece de la firmeza necesaria para tomar las riendas cuando las malas decisiones traen aun peores consecuencias. Es el tipo de «villano» que tiene escala de grises, el tipo de personaje que autores como Stephen King pueden delinear muy bien.
Y puede que algunos no estén de acuerdo conmigo pero, como se han dado cuenta, personalmente considero a Bear como el villano de la película.
Y es que en el centro de todo eso está Inde Navarrette como Nikki. Su actuación es, sin exagerar, extraordinaria. Navega entre la dulzura, el horror y algo profundamente trágico con una naturalidad que no muchos actores jóvenes logran. Salí del cine convencido de que Nikki es la víctima de esta historia —no el monstruo— y gran parte de eso es mérito de la actriz y las decisiones tras las cámaras de Barker.
Tengo una sola queja: me cuesta mucho creer que en 2026, con un teléfono siempre al alcance de las manos, un joven adulto y soltero no pueda coquetear o simplemente mandarle un mensaje a su enamorada diciéndole cómo se siente. La premisa hubiera funcionado mejor en los 80s o los 90s, sin tanta tecnología, o con personajes más jóvenes. Es un pequeño detalle, pero me sacó de la película por un momento.
Aun así, Obsession cumple y supera expectativas. Para mi sorpresa, la sala del cine estaba llena para un martes —algo que no suele pasar— y la energía del público fue parte de la experiencia. Las risas, los sustos colectivos, la ansiedad palpable, la gente reaccionando en voz alta. Ese tipo de cine compartido es exactamente por lo que vale la pena verla en sala.
No es una película perfecta, pero sí creo que es una que merece el hype, sobretodo si se es fan del género.
Se dice que Barker tiene dos películas de terror en camino, una inclinada a comedia y otra que sería su propia versión/visión de Texas Chainsaw Massacre. El director también ha mencionado ideas para secuelas de Obsession e incluso una serie antológica explorando distintos tipos de deseos y sus consecuencias.
Mientras tanto, Obsession está siendo un éxito de taquillas y las críticas son muy positivas, incluyendo la mía.