Opinión sobre la Película «SMILE» (2022)

En los últimos años el cine de terror se ha apoyado mucho en los traumas psicológicos; éstos se están usando como terreno fértil para desarrollar nuevas historias. Smile, estrenada en 2022, no es excepción.

Dirigida por Parker Finn, Smile se suma a esta tendencia con una premisa inquietante: una maldición que se transmite de persona en persona a través de una sonrisa macabra.

La película cuenta con las actuaciones de Sosie Bacon, Kyle Gallner, Jessie T. Usher y Caitlin Stasey.

Uno de los puntos fuertes de Smile es su atmósfera perturbadora. Desde el inicio, la película juega con una sensación de malestar constante. La actuación de Sosie Bacon transmite de manera convincente la creciente desesperación de su personaje. Además, el uso del sonido es un acierto: los efectos auditivos y la banda sonora contribuyen a generar sustos efectivos, aunque algunos se apoyen demasiado en los jumpscares.

El concepto central de la maldición, que recuerda a películas como It Follows, es lo suficientemente intrigante como para mantener el interés. La idea de una entidad sobrenatural que se alimenta del trauma y el miedo podría haber dado para una exploración más profunda, ¿quizás en la segunda parte de la franquicia?

Ahora bien, el filme tiene sus problemas, y lo primero es que carece de originalidad. A pesar de su premisa interesante, la película sigue una estructura predecible y toma prestadas muchas ideas de otras películas de terror psicológico sin aportar un enfoque verdaderamente fresco.

En cuanto a duración, la narrativa se siente muy alargada en ciertos tramos, y el guión cae en diálogos expositivos que explican demasiado lo que podría haberse dejado a la interpretación del espectador. Muchas veces un filme de terror de dos horas o más no es un acierto.

El tramo final, aunque visualmente impactante, también es divisivo. Es una de las partes que menos me gustó, honestamente. En lugar de ofrecer un cierre satisfactorio o innovador, refuerza el fatalismo de la historia de manera algo forzada. Si bien este tipo de desenlaces pueden funcionar en el terror, en este caso deja la sensación de que la película pudo haber arriesgado más. Puede que, con el tiempo, el desenlace haya mejorado gracias a la existencia de un segundo filme.

En conclusión, Smile es un thriller de terror con momentos efectivos y una idea interesante, pero que no logra despegar del todo debido a su dependencia de clichés y su estructura predecible. Aunque ofrece una experiencia entretenida para los fanáticos del género, no alcanza el impacto de otras películas con premisas similares. Es un filme recomendable para una noche de sustos, pero no necesariamente una obra que dejará una huella duradera.

La vi por segunda vez antes de disfrutar de Smile 2, y debo admitir que me gustó menos que la primera vez. Además, puedo reforzar lo que dije sobre que es «una obra que no dejará una huella duradera», ya que había olvidado muchas cosas a pesar de verla apenas unos dos años atrás.

Pronto les comentaré un poco sobre Smile 2.

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