Opinión Sobre el Videojuego Unicorn Overlord

A pesar de no ser un juego de Square Enix, Unicorn Overlord se une a títulos como Octopath Traveler, Bravely Default y Triangle Strategy en competir por el honor de tener uno de los títulos más extraños dentro del género.

Chiste aparte, Unicorn Overlord es un juego desarrollado por Vanillaware, publicado por Atlus (en Japón) y por Sega (en el resto del mundo). Se lanzó en 2024 y está disponible actualmente para Nintendo Switch, Playstation 4 y 5, y XBox Series X/S.

Es uno de esos juegos que te atrapa al instante y difícilmente te suelta (si te gusta el género de RPG/Táctico, claro está). Ésto es algo que puedo argumentar porque prácticamente no lo solté hasta que vi lo créditos y hasta me esforcé en adquirir todos los trofeos.

Creo que más allá de la historia, el corazón del juego está en su sistema de combate; es adictivo de una manera que resulta difícil de explicar sin que suene a hipérbole. El juego te lanza más de 100 misiones encima (entre principales y secundarias) y uno esperaría que en algún punto se sintiera repetitivo, mecánico, o como una tarea. Pero, en mi experiencia, nunca pasa. Cada batalla tiene suficiente variedad táctica para mantenerte enganchado, pensando, ajustando formación. El loop de combate funciona tan bien que se convierte en un verdadero plus.

Parte de ese loop es el enorme elenco de personajes disponibles para reclutar. Y cuando digo enorme, lo digo en serio; hay decenas de personajes que puedes sumar a tus filas, cada uno con su propio rol, sus propias habilidades, su propia identidad dentro del sistema. La influencia de Fire Emblem es innegable: si jugaste cualquier título de esa franquicia, vas a reconocer el ADN de inmediato. Pero Unicorn Overlord hace suficiente para sentirse como algo propio.

Además del elenco de personajes que forman parte de una forma u otra de la historia, puedes también reclutar personajes genéricos. Esto añade aún más capas a un juego que ya, de por sí, considero «completo». Personalmente recluté pocos personajes genéricos, pero en internet dicen que, por lo general, son los más poderosos.

Y ya que estamos hablando de personajes, el sistema de Rapport es otra capa. Los personajes pueden desarrollar relaciones entre ellos a través de participar en batallas estando en el mismo batallón/equipo y/o compartir comidas en las diferentes tavernas, y esas interacciones le dan vida al roster de una manera que va más allá de simples stats. No llega al nivel de los Support Conversations de Fire Emblem Three Houses, por ejemplo, pero es un sistema que se siente trabajado y que, como dije, añade otra capa sin complicar las cosas innecesariamente.

Fuera del combate y de los personajes, el mundo abierto tiene genuina personalidad. Distintos biomas —desierto, nieve, bosques— le dan variedad visual a la exploración y hacen que moverse por el mapa nunca se sienta monótono. Además, el juego incluye un mini-juego de minería donde encuentras mapas de tesoro y luego tienes que rastrear su ubicación con ayuda de una fotografía, estilo Final Fantasy IX. Es un detalle pequeño pero ese tipo de detalles son los que hacen que un juego se sienta completo, habitado.

En el aspecto visual, Vanillaware hace lo que Vanillaware sabe hacer: el arte es exquisito, detallado, con ese estilo 2D pintado a mano que la compañía ha perfeccionado a lo largo de los años. La música acompaña bien —es buena, cumple, hay tracks que se quedan en la cabeza. Pero si viniste con expectativas de Octopath Traveler, vas a notar la diferencia. Ese nivel de composición orquestal es una vara muy alta y Unicorn Overlord no llega ahí. Lo que tiene es sólido; simplemente no es extraordinario en ese departamento.

Y entonces llegamos al único «pero» real del juego, y es que: la historia es lo más flojo del paquete.

Unicorn Overlord nos pone en los zapatos de Alain, un joven príncipe que de niño fue forzado a huir de su reino después de que el general Valmore traicionara a su madre, la reina, y tomara el control del continente con un ejército imperial.

Años después, Alain inicia una campaña de liberación para recuperar lo que le fue arrebatado y unir a los pueblos del mundo contra la opresión de ese imperio.

Es fantasía épica clásica —realeza exiliada, reinos caídos; aliados que, uno a uno, se unen a la causa. Se debe tomar menos como la complejidad política de Fire Emblem: Three Houses y más como el «vamos a salvar el mundo» directo de cientos de otros juegos. Aquí funciona, pero no sorprende.

La historia no es ‘mala’ per se; es funcional y tiene sus momentos pero, para un juego con tanta ambición mecánica, con un roster tan grande y un mundo tan detallado; la narrativa no está a la altura. Se siente genérica, predecible, sin los giros o la profundidad emocional que el resto del juego parece prometer. En un RPG táctico donde los personajes son tan importantes, es una oportunidad perdida.

Eso es lo que separa a Unicorn Overlord de ser un juego perfecto. Todo lo demás es tan bueno que la historia débil se nota aún más.

En conclusión, ¿vale la pena jugar Unicorn Overlord?
Sin duda alguna. Le recomendaría este juego tanto a fans de Fire Emblem como a alguien que nunca ha tocado el género. El sistema de combate es lo suficientemente accesible para no intimidar a nuevos jugadores, pero tiene la profundidad táctica para satisfacer a los veteranos. Es uno de los mejores juegos tácticos de los últimos años.

Solo no le pidas que te cuente una gran historia. 9/10

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