«SILUETAS»
Jorge L. Castaños
En el umbral de la noche siempre viajaba,
Casi a ciegas, casi a tientas,
Aún así largos han sido los recorridos,
Vastas penurias, extensas llanuras.
Solo, pero siempre solo.
Onírica la luna descansando sobre su pálido rostro,
Sombrero gastado, botas aún más.
Pesada era la carga, más el viajero cuenta no se daba.
Siluetas a su alrededor, sombras danzantes,
También éstas bajo la luna, bajo las estrellas,
Dentro del gélido frío espectral.
En el umbral de la noche siempre viajaba.
Y las tinieblas se esfumaron de pronto
Dando paso a la luz.
Desaparecen sombras, siluetas y demás.
Cae de rodillas nuestro viajero,
No se puede levantar.
La carga se ha hecho enorme, abismal.
En el umbral de la noche siempre viajaba,
Pero aunque pensara lo contrario,
Nunca viajaba solo.
Hay veces en las que la soledad nos abruma, y nos vemos envueltos en ella, hasta el punto que creemos estar «realmente solos», pero no es una soledad física a la que me refiero. Si no mas bien, la del alma, como cuando extrañamos a alguien especial. La realidad es que, nunca estaremos solos, ya sea porque nos llena alguna divinidad espiritual o quizás porque nos complementa la ilusión y el amor que sentimos hacia la vida misma y las personas que nos rodean, que amamos.
Wow, tus palabras, casi más profundas que el escrito en sí. Aún no dejan de ser verdaderas… Muy cierto todo lo que dices, todo lo que expresas… Muchas gracias por la sintonía! 😉