Opinión Sobre Final Fantasy I (Pixel Remaster)

Irónicamente, el videojuego que estaba previsto a ser la historia/fantasía «final» de la carrera de Hironobu Sakaguchi (sus proyectos no se daban y estaba considerando volver a la universidad) y la compañía Square (al borde de la bancarrota), fue el inicio de una de las franquicias más exitosas del género.

Yo nací en el 1985, Final Fantasy se lanzó en 1987. Recuerdo con mucha nostalgia, en los inicios de los 90s, estar jugando mucho Zelda en el NES y, mi padre, en su afán de conseguirme un juego similar, rentó Final Fantasy dejándose llevar por la portada del juego.

Zelda es más acción, Final Fantasy es RPG puro; y, en su momento, no entendía el estilo de tomar turnos entre acciones.

Naturalmente entendí el género años después cuando decidí jugar, por elección propia, Final Fantasy IV ─originalmente llamado Final Fantasy II en este lado del charco, pero ya eso es una historia para otro díajuego que se lanzó originalmente en 1991.

Sí intenté jugar y terminar Final Fantasy, pero nunca pude… Hasta ahora. Gracias al Pixel Remaster (que remasteriza y recopila los seis primeros títulos) y Game Pass (que los tiene en su catálogo).

Pixel Remaster, como dije, revisita los primeros seis títulos de la franquicia con gráficos actualizados, música remasterizada y una serie de opciones de calidad de vida que, francamente, hacen el juego mucho más tolerable en 2026. Está disponible para PC, iOS, Android, Nintendo Switch, PlayStation 4 y Xbox Series X/S.

Vamos por partes.

El juego es corto. Hablamos de unas 8-9 horas para completar la historia principal, y un poco más si te interesa el 100% (lo logré en menos de 12). Eso, combinado con los boosters opcionales de experiencia y dinero, hace que la experiencia fluya a un ritmo bastante ágil.

El sistema de clases es sencillo pero efectivo. Eliges un grupo de cuatro personajes al inicio, combinando entre seis clases disponibles: Warrior, Monk, Thief, White Mage, Black Mage y Red Mage. Aproximadamente a la mitad del juego, todos reciben una mejora de clase que los vuelve versiones más poderosas de sí mismos.

Para mi playthrough me fui con Warrior, Monk, White Mage y Black Mage —la combinación clásica— y funcionó sin problemas de principio a fin. Sin drama, sin complicaciones. Sí considero que el Black Mage es mucho más débil a lo que conocemos en instalaciones más recientes y el Monk me cargó por gran parte del juego con sus proezas ofensivas.

Ahora bien, hay que ser honesto sobre lo que este juego es: un producto de 1987. Y eso se nota… a millas.

El diseño de misiones es, para decirlo con amabilidad y cariño, críptico. El juego raramente te dice a dónde ir o qué hacer. En más de una ocasión me encontré haciendo cosas sin entender por qué, simplemente porque un NPC lo mencionó vagamente en algún momento y tuve que visitar varios lugares dos ó tres veces, hablando con todo el mundo.

El ejemplo más llamativo: hay que comprar un hada embotellada en una caravana en un desierto, liberarla cerca de un manantial en una ciudad específica (muy lejos del desierto) que nadie te dice que existe, para que ella te regale el oxígeno que necesitas para entrar a un templo submarino. Si eso tiene lógica, es una lógica de otra época. Muchas veces encontraba el ‘siguiente paso’ más por suerte que por método y sentido común.

Son juegos de una era donde comprar revistas con guías era normal. Y sí necesité guía. Hay un trofeo/achievement en el que necesitas desbloquear un mini-juego; nunca en mi vida lo hubiera hecho sin ayuda extra: board the ship (not the airship), hold the confirm button (such as A or X), and quickly press the cancel button (B or Y) about 55 times.

Para completar el bestiary (listado de enemigos) también usé una guía, pues ya había terminado el juego y era lo último que me faltaba para 100% y no quería perder horas y horas sin rumbo.

La Pixel Remaster ayuda un poco con mapas que muestran la ubicación de cofres (encontrar todos los cofres es parte de otro trofeo/achievement, pero no necesité guía para ese) y la posibilidad de desactivar encuentros aleatorios, que ayuda bastante a la hora de mantener un ritmo de progreso eficiente.

En conclusión, ¿vale la pena jugar Final Fantasy I Pixel Remaster en 2026? Diría que depende.

Si buscas un RPG profundo con historia memorable, personajes desarrollados y diseño de misiones coherente, este no es tu juego. Pero si lo que buscas es entender de dónde viene todo —por qué Final Fantasy se convirtió en la franquicia que es, qué había antes de que los JRPGs aprendieran a contar historias— entonces sí, tiene valor. Es un documento histórico más que un juego moderno, y la Pixel Remaster, en mi opinión, es la mejor manera de experimentarlo.

Por último, daré mención especial al «A-Team» ─ El equipo que empezó todo:

  • Hironobu Sakaguchi — Director y escritor, el visionario detrás de todo el proyecto.
  • Koichi Ishii — Planificación y diseño de juego, quien después crearía la serie Mana.
  • Akitoshi Kawazu — Sistema de batalla, fuertemente inspirado en Dungeons & Dragons.
  • Yoshitaka Amano — Diseñador de personajes y artista conceptual, responsable del icónico estilo visual de la franquicia.
  • Nobuo Uematsu — Compositor, su decimosexta banda sonora y la que lo convirtió en leyenda.
  • Nasir Gebelli — Programador principal, un iraní-americano que además coló el mini-juego del puzzle deslizante sin que formara parte del diseño original, (el mismo que necesité buscar online para el achievement).
  • Kazuko Shibuya — Diseñadora gráfica.

Solo tres colegas de Sakaguchi se ofrecieron voluntariamente al principio, porque tenía fama de ser un ‘jefe difícil’. Siete personas. Un juego. 38 años de historia de franquicia. Bastante impresionante.

Ahora voy por Final Fantasy II (la verdadera, no la versión americana que, realmente, era FFIV ─ como dije, una historia para otro día).

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