Parker

42279992Parker es una película típica de un protagonista como Jason Statham.

Statham interpreta a un ladrón talentoso pero muy claro en sus objetivos y en qué quiere de cada trabajo. Después de su último gig, donde él y una banda asignada roban exitosamente el dinero de un parque de atracciones, la banda se vuelve contra él por cuestiones de repartimiento de ganancias y lo dejan abandonado y dado por muerto.
El personaje, cuyo el nombre es Parker (adivinaron bien), planea una venganza y la recuperación de su dinero… Para ello se asocia con una mujer que puede ayudarlo pero poniendo su propia vida en peligro pero con los ojos siempre puestos a un mejor -y económicamente sustancial- futuro.

Parker fue lanzada este mismo año y está basada en una novela de Donald E. Westlake. El guión fue adaptado por John J. McLaughlin y el encargado de dirigirla fue Taylor Hackford (Dolores Claiborne, The Devil’s Advocate, Ray).

Como dije al iniciar la entrada, Parker está protagonizada por Jason Statham, junto a él trabajó Jennifer López, Nick Nolte, Michael Chiklis, Wendell Pierce y Cliffton Collins Jr.

Con una duración de casi dos horas, considero que Parker redundó mucho en temas antes plasmados y ya conocidos. Aún así, no deja de ser entretenida y una adaptación de las que llamamos ‘popcorn movie’.

Es entretenida, si… pero no es la gran cosa. No es original y yo podría tener algunas ideas (aunque algo predecibles) que pudieron hacerla mejor, pero bueno… Si lo que quieren es entretenerse por dos horas con palomitas de maíz en sus regazos y con una película de este año, pues ésta es una aceptable opción… y está disponible en Netflix Latinoamericano.

Warrior

Dos hermanos, una lucha… Uno pelea por su país y el honor de un compañero caído mientras que el otro lucha por su familia y un hogar que están al punto de perder.

Años ya han transcurrido desde que un hogar se vio destruido gracias al hombre de la casa y su adicción al alcohol. Un hombre que una vez fue campeón de lucha y que golpeaba a su esposa vio su hogar dividido cuando su hijo menor, Tommy se marchó con su madre enferma. Sin embargo, su hijo mayor, Brendan, se quedó con él pero con miras hacia una joven quien se convirtió en su esposa.

Ahora, el padre se ha quedado solo y lleva casi mil días sobrio y es cuando Tommy regresa a casa y decide que sea su entrenador para un torneo que se avecina. Por otro lado, Brenden, profesor de física suspendido por luchar en parqueos de clubs de strippers, se ve obligado a participar en el torneo, luchando por el gran premio de 5 millones de dólares que lo sacaría a él y a su familia a flote.

Warrior es una película que quizás dependa más de los cuerpos fornidos de los hombres y sus golpes y patadas que de las actuaciones, pero Nick Nolte me sorprendió con su grandiosa y emotiva actuación (la cual la llevó a una nominació al Oscar como mejor actor de reparto que perdió a Christopher Plummer por su rol en Beginners). Además, Jennifer Morrison interpreta un aceptable papel, y eso es bueno porque creo que en la serie Once Upon A Time no es tan buena que digamos.

Y ojo, sólo les he comentado sobre los actores de reparto. Los protagonistas son Tom Hardy y Joel Edgerton. Tom Hardy conocido por sus roles en Layer Cake, RocknRolla, Inception y This Means War muestra el cuerpo que ha estado preparando para su rol en Batman: The Dark Knight Rises, donde interpretará al fornido villano que lleva como nombre, Bane, nos presenta un personaje plagado por una rabia interior. El prácticamente desconocido, Joel Edgerton, hace muy buen trabajo como el sufrido padre de familia con una difícil meta que alcanzar.

Sin abundar más, Warrior es una película impactante y emotiva, me recordó mucho a algunas de las entregas de Rocky (y sí, me siento viejo diciendo eso). A veces dudaba en si celebrar o sufrir. Por momentos parecería predecible cuando, realmente, no lo es. Una atmósfera sombría pero con un desenlace satisfactorio. No tienes que ser amante de la lucha para que puedas disfrutar de esta película.

El director, Gavin O’ Connor ha creado una joya sensible en medio de un deporte brutal. Una de las mejores películas del 2011 que mucho no querrán ver, uno de los mayores errores de lo que podrían arrepentirse después.