Anger Management (Serie de Charlie Sheen)

Inspirada en la película que les hablaba en la entrada anterior, Charlie Sheen sale de Two And A Half Men y se lanza a otra aventura dentro de un sitcom.

Anger Management, la serie, es creada por Bruce Helford y protagonizada, además de Charlie, por Selma Blair y Shawnee Smith.

Charlie (porque así es su nombre en la serie también) es un ex-jugador de baseball que, en un arranque de ira, se lesiona la pierna al tratar de quebrar un bate con ella. Luego se vuelve un terapeuta del control de ira y lo practica con éxito. En la serie lo veremos lidiar con su ex-esposa, su amor actual (que también es una colega), sus pacientes y su hija adolescente.

Dudo que sea casualidad, pero en este sitcom se nota en Charlie un ambiente más real a su persona y a sus vivencias personales. Me explicaré con ejemplos; no es coincidencia que el personaje hable sobre la despedida de un antiguo trabajo (Two And A Half Men), que en una escena tenga puesta la camisa que usualmente usaba Charlie (personaje de Two And A Half Men) y la tire al olvido, criticándola y diciendo “Chuck it” (clara referencia a Chuck Lorre, creador de la serie que ya he mencionado algunas veces). Además, su ex-esposa, Denise Richards (a la cuál él agredía e intentó matar en la vida real) hace una aparición y su personaje habla barbaridades sobre un ex-esposo que tuvo una vez. Y, como si fuera poco, Martin Sheen (padre biológico de Charlie Sheen) interpretará al papá de Charlie en la serie… ¿Coincidencias?

Entre los personajes del reparto (si, estereotipados como mayormente pasa en este tipo de series) tenemos a Charlie como el terapista con sus propios problemas internos; a la ex-esposa, vacía y que aún no es independiente de su antigua relación; la ardiente colega con la que Charlie se encuentra sexualmente involucrado, el vecino de tez oscura que aparece sin avisar y una hija adolescente con rasgos de ser obsesiva-compulsiva.
Entre los pacientes tenemos a un veterano de guerra con posible trastorno de estrés post-trauma; un homosexual narcisista, una joven fiestera con problemas de ira y un joven alexitímico, incapaz de demostrar síntomas aparentes. Además, Charlie ofrece sus servicios a un grupo de presos, cada uno con sus problemas.

La serie tuvo un arranque muy pobre (en mi opinión) con dos capítulos no muy buenos, pero en los siguientes episodios la serie se agarró del timón y se enderezó por un camino, aunque pedregoso, pero manejable.

Lo peor de la serie (repito, en mi opinión) es la actuación. Algunos personajes están fuera de sincronización (diría yo) y aún no ponen ambos pies sobre el plato que es la serie. Otros personajes no tienen razón de ser y aún así deambulan episodio tras episodio.

Pero bien, Anger Management no es tan mala. Tomo en cuenta que apenas son 20 minutos por episodio y al menos se ve un poco de psicología (muy textual, como sacada de Wikipedia… pero no deja de ser psicología). Me entretiene y a veces me roba una que otra carcajada.

No creo que les parezca mejor que Two And A Half Men… traten de ver algunos capítulos y me dicen que les parece.

Anger Management

Como en la vida hay de todo, también hay películas que pasan muchas veces por televisión y alcanzas a verla completa pero en siete distintos días y por pedazos; algo así como el primer día ves el final, otro día un poco de la mitad, otro día el principio… bueno, ya tienen una idea. Luego llega el día donde puedes verla sin interrupciones, desde el comienzo y, cuando acaba la película, lo primero que piensas es “Rayos, ya la había visto completa”… Anger Management, vivo ejemplo de esto.

Esta sencilla película fue lanzada en el 2003, dirigida por Peter Segal y protagonizada por Adam Sandler y Jack Nicholson.

Trata sobre un hombre tímido y reservado que es injustamente sentenciado a diversas horas de terapia de control de ira con un hombre que aparenta estar aún más loco y con mayores problemas que él.

Es una comedia que logra su cometido gracias al personaje de Jack Nicholson (uno de mis viejos actores favoritos y cuyo rostro me hace reír de tan solo verlo). Adam Sandler, en mi opinión, hace el mismo papel al que siempre ha estado acostumbrado y Marisa Tomei se pasó la película entera mordiéndose el labio inferior (parece que se le olvidó que en ese entonces tenía 39 años y eso luce muy poco a esa edad).

Una película despreocupada que puede relajarte por poco más de una hora, Nicholson asegura carcajadas, Sandler no tanto.